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Lunes, 26 de diciembre de 2005


un pelo de tonta

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No se si alguna de ustedes ha tenido el sinsabor de descubrir que sus tupidas melenas van raleando tan inexorablemente como el puritito paso del tiempo. Quizá una cosa lleve a la otra (la edad a perder/estropear/escasear el pelo) pero, como que una no se resigna a ninguno de sendos avatares (ni a cumplir años, ni a quedarse calva), ha de ir poniendo parches allá donde detecta que hace aguas.

En esas vicisitudes me encuentro. Y no es que mi mata cabelluda haya sido de las de “elvives” (yo nunca lo “he valido”) , pero no he tenido queja con el reparto capilar por allende mi dermis. Así que me he dispuesto a poner el parche donde se evidencia el encharcamiento.

Vienen entonces a mi memoria todos esos productos milagrosos que en los tiempos han sido para el fortalecimiento de la masa capilar. Desde la Coca-Cola (que en sus primeros días lo mismo servia para una mala fiebre que para frenar la caída del cabello, digo yo porque debía montarse tal pastiche pegajoso que no se podía caer ni una peineta que te pegases), hasta los últimos avances pseudocientíficos del mercado, aminexiles y demás componentes impronunciables.

Mi conocimiento de la materia queda claro que es escasa, que pasando del geniol huevo de a litro nunca traté el pelo con cosa más sofisticada. Dado pues que tenia que asesorarme, vine a dar con un instituto capilar, de esos de relumbrón con multitud de sucursales y gratuidad de primeras consultas.

¿Qué quieren que les cuente?, todo son facilidades. Desde la muy recalcada primera visita gratuita, hasta la obtención de cita inmediata.

Llego al chiringuito, uno de los mil que tienen montado por todo lo alto. Y me recibe una manceba, que amablemente toma mis datos. Que no digo que no esté sugestionada, pero la susodicha señorita está infinitamente más escasa de pelo que menda. Y no seré yo quien diga que la pobre no tenga derecho de trabajar en ese puesto, pero como propaganda qué les voy a decir, se le abren a una las carnes, ¡vamos! como si me ponen a mí de recepcionista de una clínica de adelgazamiento, que me tendrían que colgar un cartel diciendo una cosa así como “nota: trabajo aquí para pagarme el tratamiento” o “nota: trabajo aquí porque me da gana, me dejan y NO ESTOY HACIENDO NINGÚN TRATAMIENTO”.

Pues eso, que la recepción no la tienen muy conseguida, pero una no se va a echar atrás en ese momento. Y bien, el tema se demora lo justo para que vea lo que mola y lo bien surtida que está la sala de espera, desde el periódico del día hasta la trabajada cartelería del antes y después de sus avanzados tratamientos (una foto de un tipo en plan Matamoros y otro como el Sevilla de los Mojinos Escozíos)... sin comentarios.

Antes de poder procesar toda la información que me sugiere lo ya visto, una amable embatada que da la mano fofa me hace pasar a su impersonal consulta. Con el fin de abrirme una ficha, comienzan las preguntas que las encuadraré en 3 tipos (no excluyentes).

a) Cretinas
b) Innecesarias
c) Indiscretas

Hay una cuestión, que cumpliendo las tres categorías anteriores, no sabría qué calificación darle y es una de las primeras del interrogatorio ...”¿casada?”. Y yo me pregunto, ¿se les caerá más el pelo a las casadas?, o con esto me está preguntando si mi marido me va a pagar el tratamiento. Decido no hacerme más cábalas y puesto que mi estado incivil no creo que sea de la incumbencia de historia clínica alguna, resuelvo informar únicamente que soy el/la cabeza de mi familia, escasa de pelo, pero no dependo de nadie para que me dé su beneplácito en cuanto a mi modo de despilfarrar el dinero. Aclarado el tema. La embatada firmes.

Pasamos a otra esquina del chiringuito, me siento, aplica una lupa de cienes de aumentos en mi tonsurada coronilla... ¿te tiñes? (¡¡sonamos!!, esta pava o no ve o no entiende un pijo de esto) – en mi pajolera vida, señorita, una es escasa pero natural. Me hace una serie de asperges-merjes dando todo tipo de científicas explicaciones (me cepilla a dos manos, me echa una loción mágica, me masajea y me raspa la piel con un molesto palito), toda una CSI, que a saber dónde han ido a parar mi epiteliales...

Después de la sesión mágica, vuelta a sentarme frente a su mesa. En la pared que queda a mi vista, un par de educativos cartelitos. Uno mostrando la inexorable evolución de un menesteroso pelo: desde el fornido y atlético representante elseve, hasta el mísero y moribundo geniol huevo, entrambos hay 4 figuras de la ruinosa decadencia en la que creo encontrarme. La lámina aneja muestra la fisiología de un pelo del montón, con sus raicillas y glándulas sebáceas y cómo un incipiente pelillo iba asomando a medida que se perdía el precedente. Y todo esto que yo vi a vuela pluma y les explico en pocas líneas, mereció por parte de la embatada, una clase magistral de 20 minutos, puntero incluido, que prefiero no reproducir por no aburrirles.

Al grano, voy a necesitar 30 sesiones, fíjense qué redonda cantidad. La risa me ha dado al final, y miren que hasta ese instante había tenido suficientes motivos que he conseguido sobrellevar casi dignamente. 30 sesiones, casi a sesión por pelo, tres gratuitas (vuelven a insistirme como si fuera una bicoca que no te clavan de sobra con el resto) en las que intuyo seguirán rascándome con el palito e intentarán endosarme algún producto milagro; las restantes me salen por 1300€ de vellón que evitaré que me esquilmen (esquilen en este caso).

En resumen, ahora puedo decir que sé e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e cuál es la etimología de la frase “me han visto ustedes el pelo”

Pekalva


Escrito por Peka El 12/26 a las 12:31
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Comentarios


Amos! que dentro de na, le aplicaremos protector solar a su testa, no? Bueno, piense en positivo: cada vez es más mujer... de calvo pasamos a calva, no esta mal, no....


Comentario de Ulke el el 05/10 a las 04:05

esta muy lindo tu blog .. escribeme tambien tengo mi rincon de desdichas... saludos


Comentario de mara el el 11/01 a las 06:28

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Comentario de paprobá el el 01/05 a las 11:25

Sólo añadir a lo dicho que espero que no se haya dejado tomar el pelo en todo este tiempo. De perder algún capilar, que haya sido por eso de "echar canitas al aire" o "pelillos a la mar". A ver si paprobá me deja.


Comentario de Asun el el 01/05 a las 16:42

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